HISTORIA VIVA/ Bolívar y la navidad 1820

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Nos queda recrear los episodios más significativos luego que el Libertador despidió al general español Pablo Morillo inmediatamente después de firmar una tregua que permitió a ambos bandos armados  un descanso navideño en diciembre de 1820, muchos pidieron licencia para pasar unos días con sus familias, los soldados más desafortunados que tenían sus seres queridos a distancias insalvables quedarían en el cuerpo de tropa que acompañó a un Bolívar con el rostro de triunfo en una sonrisa satisfecha de retorno a la Villa del Rosario de Cúcuta. ¿A pasar las navidades?

La dinámica de la guerra no daba tiempo para lo que hoy conocemos como fiestas navideñas, hubo una suspensión de hostilidades pero para la personalidad de Bolívar no había descanso, porque aunque su brazo repuso la espada en la vaina, su mente se ocupó en el diseño de aquella batalla final que habría de ocurrir seis meses después y luego ya pensaba en la Campaña del Sur y por supuesto en los asuntos de nuevo Estado-nación que estaba insurgiendo, el Congreso, la Constitución. Había trabajo que hacer.

Ello no significó que no hubo tiempo para ir a la iglesia de la Villa del Rosario de Cúcuta, a las misas de gallo,  quien sabe si a escuchar villancicos, luego brindar con una copa de sangría o vino como gesto de alegría ante los éxitos de los Tratados de Trujillo junto a Sucre , Briceño Méndez, Oleary y sus soldados, comer hallacas, quien sabe si sentarse a ver la estrella de Belén en el hermoso cielo refulgente desde la casona que habitó, donde los olores de la flores de medianoche aromatizaban el ambiente y quizás una compañía amorosa que haría las veladas más placenteras, al fin y al cabo Bolívar era un hombre de fibra  apasionada y romántico.

Meses antes diversas cartas del Libertador dan cuenta de su angustia por el abastecimiento especialmente de carne para las tropas patriotas como lo hace en una comunicación urgente a Francisco de Paula Santander desde Cúcuta el 19 de mayo de 1820:

“…luego de que se nos acabe el ganado, que será a fines de este mes o principios del que viene, tendremos que mantener el hospital con gallinas, que valen diez o doce reales, y las tropas y oficiales con cerdos y cabras.”[1]

Lo que quiere decir que para mediados y finales de diciembre de ese año, estarían comiendo hallacas de cochino y gallinas muy probablemente, como guerrero junto a sus tropas, estaría ocupado en asuntos regulares de supervisión, lospertrechos del parque militar, atención a los heridos, en fin recuperación de un ejército que se preparaba para la definitiva Campaña de Carabobo.

¿Cuál era la percepción del pueblo ante la presencia del presidente Simón Bolívar en Cúcuta?

Podemos pensar un escenario de alegría alestar en paz y las fiestas navideñas en el entendido de que siendo un pueblo creyente cristiano, las procesiones de la Iglesia de la Villa del Rosario se hicieron especiales ese año de 1820.

El Libertador era un huésped de honor de aquella pequeña villa campesina enclavada en unos valles que a la postre constituían un escenario ideal para pasar unos días navideños, con su frescura decembrina, sus mujeres encantadoras de tés mayólica, muy parecidas a María la Virgen que esos días junto a José estaría buscando posada para dar a luz al Mesías, según la leyenda de la natividad

Seguramente los curas de la Villa organizaron muestras de fe y  quizás una escena teatralque era usanza hasta estos días:

“… es la «procesión de las posadas» que se efectúa el 24 entre las 7 y las 8 de la noche. De esta ceremonia se nos ha hablado en la mayor parte de las poblaciones visitadas de las provincias de Cúcuta y Pamplona. La descripción es muy sencilla: se arreglan las posadas en las cuatro esquinas de la plaza, y a la hora indicada comienzan los bailes y holgorios en todas ellas. Simultáneamente llega la Virgen en una burrita que lleva San José del cabestro (María y José son representados por niños de la localidad). Un séquito de ángeles, pastores y reyes los acompañan. San José golpea en cada una de las posadas pidiendo hospedaje y en todas se le niega.”[2]

Solo podemos imaginar a Bolívar asistir a aquella misa junto a su Estado Mayor y presenciar con alegría las muestras de cariño del pueblo cucuteño ante su presencia, aquella escena recreada del ritual en la Procesión de las Posadas. El mismo autor señala que en Cucutilla[3] un anciano de nombre Don Pablo Rubio probablemente nacido en 1870 recordaba para 1965 la memoria de un villancico que se cantaba en aquella procesión:

Mi amada compañera desfallece.Venimos afrontando la jornada.

En nuestras almas el contento crece.¿Podréis administrarnos la posada?

Haced la caridad, haced la indulgencia,que de Dios recibiréis la recompensa. —

No hay caridad, no hay indulgencia.De dar posada hoy no es día.

Apartaos y dejad la concurrencia,que ambiciones trae la porfía

Bolívar y el ejército libertador, que de tránsito estuvo en la Villa del Rosario de Cúcutaen la navidad de 1820,en cierta manera evocaba también alos peregrinos que buscaban el regazo para dar a luz al niño, en el caso del Libertador era el nacimiento de  una República, no menos formidable sueño que había incubado en el corazón del pueblo y que estaba en los albores del alumbramiento republicano. Y así fue cuando el Congreso se instaló en Cúcuta en 1821.

Dado que el Libertador en mayo de 1820 había decretado la devolución de las tierras confiscadas por los españoles a las familias cucuteñas que abogaron por la independencia, su retorno a la Villa del Rosario fue propio para supervisar el cumplimiento de aquel decreto que permitió a los dueños de tierras recuperar sus espacios de producción e iniciar la salvación de sus haciendas de café, cacao y otros rubros tradicionales en aquellos predios andinos.

Bolívar en su estadía  en Cúcuta seguramente debió ocuparse de los asuntos del Estado pero sobre todo del escenario internacional en tanto su pensamiento libertario era continental por ello debió  leer decenas  de cartas con informes de la situación en las Américas.

En Argentina los revolucionarios divididos entre centralistas y federalistas, en Uruguay el movimiento de José Gervasio Artigas fue derrotado, en Brasil se había instalado la Monarquía.

En México: Iturbide se impone y traiciona a Fernando VII y se une a los rebeldes del Sur y de Veracruz.

En Haiti: Henri Christophe fue derrotado, el Estado es unificado por Jean Pierre Boyer, para dar continuidad a los postulados de Alexandre Pétion; en fin el continente esta convulsionado.

España ha entregado formalmente las Floridas a los Estados Unidos a cambio de un dinero que estos no cancelaron y la neutralidad que Monroe cumplió a cabalidad. El único bastión seguro para la Monarquía española era Cuba.

Mientras todo en el continente es guerra y desolación, en Cúcuta, Bolívar solicitóque AndrésRoderick, el “Impresor de la República”, se instalara en la Villa para emitir su mejor creación periodística El Correo del Orinoco,con la dificultad que el impresorno encontró transporte para la Villa del Rosario desde Maracaibo donde es retenido hasta 1822.

Cúcuta estaba de fiesta navideñas hace 200 años y Bolívar estaba muy ocupado pero feliz preparando los grandes desafíos para el próximo año 1821.

Aldemaro Barrios Romero / venezuelared@gmail.com

[1]Martha Hildebrant, La Lengua de Bolívar. Oficina Central de Información. Caracas Venezuela 255. 1974

[2]Suarez Pineda, Luís Francisco.Celebraciones navideñas en Colombia, p.487 BICC, XX, 1965 Disponible en : https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/20/TH_20_003_065_0.pdf

[3]Actual municipio del Norte de Santander, la memoria oral señala que  Bolívar cruzó varias veces el sitio y en una oportunidad pernoctó en el pueblo y por ello colocaron una placa conmemorativa.

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