Los Tubazos del Domingo / Actuamos como caballeros o como lo que somos

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Emilio Rolando Ávila Escalona

Así se llama el alcalde del municipio Camaguán en el estado Guárico. Esta semana visitó las oficinas de El Tubazo Digital y conversamos diferentes temas.

El alcalde, al igual que todos los electos el pasado 21 de noviembre, se prepara para celebrar el primer año de su mandato.

Emilio Ávila gerencia el segundo municipio más pequeño del estado, con una extensión de 1.164 kilómetros, lo que representa 1,79% del territorio llanero.

Camaguán alberga el 4,18% de la población de Guárico, pero con una posición geográfica privilegiada: Limita con Apure y Barinas, así como con el municipio Guayabal.

Ávila anda en una movida entre alianzas, ministros, gobernadores, sector privado. Dos ríos surcan es territorio: el río Portuguesa y el río Apure. El primero conduce al Puerto Carrizalero y el segundo a Puerto Miranda.

Mientras algunos se quedan rezagados y otros lloran y se lamentan, este alcalde habla de “polos de desarrollo, inversión y un nuevo Camaguán”.

Nicolás Mangieri

Así se llama el empresario guariqueño que habla de política. En la capital del estado  fuimos recibidos en su residencia este viernes en horas de la tarde.

Allí abordamos y preguntamos con libertad y escuchamos con atención. Nicolás Mangieri  Cauterucce está al frente de varias empresas y proyectos, incluyendo una universidad privada.

Educación, economía, política, panorama electoral, sueños y esperanzas. El tema Guárico fue el más tratado. Confiesa el presidente de la Universidad Nueva Esparta y referencia  en la entidad llanera, que siente apego y amor por el suelo guariqueño. Fue una conversa larga y enriquecedora. Ya se sabrán detalles.

José Ángel Torrealba Torres

Este es el nombre del actual Rector de la Universidad Rómulo Gallegos (Unerg). Durante algún tiempo esta universidad fue la “la casa que se dejó vencer por la sombra”.

La nueva Unerg intenta recuperar el prestigio que tenía, subir la calidad sin exclusión. Lo aquí escrito no es una cuña ni una promoción. Es el grito que se escucha y el deseo de muchos.

Deberá llegar el día en que la matriz de los malos profesionales se minimice y se empiece a escuchar lo brillante que son los egresados de allí.

Para lograr lo anteriormente dicho, se requieren varias cosas y no todas dependen de recursos, es un problema multifactorial, pero debe enfrentarse y se está haciendo, me consta.

Israel Ranuárez Balza

Así bautizaron al Hospital de San Juan de los Morros en el estado Guárico. Un comentario, rumor, matriz o afirmación, como se le quiera llamar, recorre  la ciudad y hace ruido.

La muerte de parturientas en dicho centro hospitalario es motivo de opinion y debate entre ciudadanos.

No estoy hablando de chismes en redes sociales, ni de cadenas de whatsapp o facebook que  me llegan.

Tampoco lo estoy afirmando,  pues no manejo ni cifras ni estadísticas de parturientas fallecidas. Pero algo hemos aprendido en esta profesión, no quiero pasar a la historia como un periodista que “perfuma mierda” o que “edulcora la noticia”.

En reiteradas ocasiones, se han acercado personas a denunciar, comentar o advertir la muerte de parturientas.

Algo si es cierto, muchas veces, cuando alguien fallece en un hospital o clínica, los seres afectados denuncian esta muerte. Algunos no se resignan y culpan al médico o al hospital.

Nadie niega la inversión que se ha hecho en salud en Guárico, no se puede ser tan mezquino y miserable para no reconocer ese esfuerzo.

Pero esto es otra cosa. Este tema debe abordarse y debe aclararse. El rumor hace ruido y más ruido hace el silencio de las autoridades.

En esta situación perdemos todos: la imagen del personal médico está siendo cuestionada, la imagen de las autoridades está siendo denunciada.

Parir en el hospital tiene que dejar de ser como pasar por una alcabala: “nos da miedo”.

Debe llegar el día en que las mujeres entren al hospital felices y seguras de tener la mejor atención y que cuando pase algo, se explique, para que se reconozca el error, si es que existió.

Periodistas

Eso somos, profesionales de la comunicación. No somos ni más, ni menos que un abogado, médico o militar con carrera.

La nota vergonzosa de toda esta historia la puso un General que catalogó a los periodistas de “estorbo”. Una actitud muy pobre y propia de prepotentes.

La labor de un rescatista es rescatar, eso se aplaude. La labor de los medios es informar, eso es importante. Ese triste episodio nos muestra que se sigue irrespetando la profesión.

El derecho a informar se mantiene aun en los llamados “Estado de Excepción”, pero eso últimamente no lo están enseñando en los cuarteles.

El limitar el trabajo de los medios es toda una contradicción, pues, a falta de información comienzan a salir las historias fantásticas, mentiras y los llamados Fake news.

La única manera de parar audios y afirmaciones trasnochadas y traídas por los pelos, es  con información. Las limitaciones solo ayudan a socavar la gestión que se está haciendo.

Solo pido respeto, pues, como dijo Mario Moreno  en uno de sus clásicos del cine: 

Orlando Medina Bencomo / El Tubazo Digital

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