MÁXIMO BLANCO / Conexión con el descontento

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En los últimos días algunos dirigentes de la región han estado publicando los resultados electorales de Guárico de 2021,  con someras opiniones,  pero estimamos que este tema debe ser abordado a los fines de elaborar acertadamente las nuevas estrategias políticas.

Sobre la materia, hasta el presente,  de boca de los tres bloques que obtuvieron más votos,  hemos escuchado lo siguiente:

Los del PSUV atribuyen la disminución de  sus resultados a que electores que venían sufragando por su organización se abstuvieron.

Los del G-4 (ahora plataforma unitaria) sostienen que su votación se debió a que su liderazgo Nacional retardó la decisión de participar en el proceso electoral.

Y desde la Alianza Democrática hablan de un importante avance electoral de la oposición en la región.

Comentemos,   grosso modo,  estas opiniones. Los del PSUV tienen razón,  casi 100 mil electores de su campo se quedaron de brazos cruzados en sus casas. Situación que la produjo la crisis nacional y el pésimo gobierno de Vásquez en Guárico.

Por ello, desde el PSUV se  escucha que presentarán un nuevo candidato para la gobernación en las próximas elecciones regionales,  buscando recuperar ese importante sector de abstencionistas,  y apreciamos que hasta el propio Vásquez está convencido de esto, por cuanto pareciera estar apuntalando al Rector de la UNERG como posible candidato para garantizar la presencia de su corriente política en esa contienda.

Sin embargo, el éxito de esta estrategia pasa por las elecciones presidenciales de 2024. Si la oposición se presenta unida y triunfa atraerá para su campo a esos 100 mil descontentos. 

Pero, si la oposición continúa en su camino divisionista los abstencionistas posiblemente retornarán a su nidal, ayudando a  que Maduro se  convierta en jefe absoluto de  la “revolución “, y con ello logre que el candidato de los rojos para la gobernación del estado no sea de la corriente de  “con el mazo dando”.

En relación con la Plataforma Unitaria,  el  tiempo que consumieron en México negociando las condiciones para la participación en las elecciones indudablemente que afectó sus resultados en Guárico. Ahora, están convocando a la realización de unas elecciones primarias para escoger un candidato presidencial.

Si eliminan el carácter excluyente que le han venido  imponiendo a este proceso,  y tienen éxitos en  las elecciones nacionales, es obvio que esta plataforma tendría un mejor desempeño para el 2025 en Guárico.

En cuanto a la Alianza Democrática,  que a nivel regional alcanzaron la mayor votación,  tienen,  bona fide,  que hacer política con la cabeza para conservar esa posición,  pues la verdad verdadera es  que la oposición en Guárico no avanzó en votación. 

Los sufragios que obtuvo el candidato de la Alianza más los votos del candidato del G-4 son iguales a los que logró Pedro Loreto en el 2017.

En efecto,  para continuar de cabresteros tienen que lidiar con dificultades.  La primera de estas es que la votación obtenida por la alianza la pusieron los siete alcaldes que ganaron, y ese capital es una arena muy movediza. In addiction,  como en política hay que saber llevar los tiempos,  magíster dixit,  deberán bregar con el freno no unitario que les impone una candidatura a la gobernación lanzada out of time. Y por otro lado, tendrán  que cargar con las debilidades que evidencia  la  candidatura presidencial que posiblemente postularán, si no hay unidad de la oposición. Por eso, sin dudas, necesitan hacer política con mayúscula para sortear estas dificultades,  y además saber encontrarse con el chavismo descontento,  si en verdad quiere  alcanzar la victoria.

En síntesis,  por los anuncios que efectúan,  Maduro y su combo están trabajando para enfrentar en mejores condiciones los futuros retos electorales.

Pero, nuestros amigos de la oposición pretenden agarrar el rábano por las hojas. En opinión del Movimiento al Centro las carreras candidaturales que adelantan constituyen un error.

Hoy el 77% de los venezolanos rechaza al liderazgo opositor, y ello nos obliga a prestar atención a este problema.  Por lo que un componente fundamental de la estrategia que debemos adelantar desde las oposiciones es lograr la conexión con el descontento social.  Lo cual obliga a tener una narrativa con propuestas claras para superar la crisis,  y una disposición a acompañar las luchas sociales destinadas a mejorar las condiciones de vida de la población.

Logrado este esfuerzo organizativo de la inconformidad social, hasta donde sea posible, podemos pasar a seleccionar un candidato unitario de todos  aquellos que soñamos con un cambio político en nuestra patria.

Máximo Blanco / Economista

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