EDGARDO MALASPINA / Las bibliotecas del Libertador

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1 Bolívar poseyó varias bibliotecas en el transcurso de su azarosa existencia. Hasta en los combates cargaba cajones de libros para leerlos en la primera oportunidad.

Sobre su formación, el héroe dice en una carta enviada a Santander el 20 de mayo de 1825 para responder a lo afirmado por un francés : “Ciertamente que no aprendí ni la filosofía de Aristóteles, ni los códigos del crimen y del error; pero puede ser que Mr. de  Mollien no haya estudiado tanto como yo a Locke, Condillac, Bufón, D´Alembert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin, Berthoc y todos los clásicos de la antigüedad, así filósofos, historiadores, oradores  y poetas; y todos los clásicos modernos de España, Francia, Italia y gran parte de los ingleses.

Todo esto lo digo muy confidencialmente a Ud. para que no crea que su pobre presidente ha recibido tan mala educación como dice Mr. de Mollien; aunque, por otra parte, yo no sé nada, no he dejado, sin embargo, de ser educado como un niño de distinción puede ser en América bajo el poder español”.

Manuel Pérez Vila (1971) dice que Bolívar conjugaba, de un modo armónico, las cualidades del pensador y del guerrero y se sintió atraído por el mundo fascinante de los libros con fuerza poco común en seres de su temple.

Según O´Leary , Bolívar leía mucho y en las campañas prefería los libros de historia. Luis Perú de Lacroix  (Diario de Bucaramanga) lo vio leyendo en su hamaca libros sobre la guerra, La Odisea y la Historia de Colombia de Restrepo.

3   La afición de Bolívar por la lectura era tan reconocida que su adversario, el general Morillo, luego de la famosa entrevista en Santa Ana, le obsequió una obra de Voltaire. Hasta en su lecho de muerte piensa en libros como lo notamos en el séptimo parágrafo de su testamento: “Es mi voluntad que las dos obras que me regaló mi amigo el Señor General Wilson, y que pertenecieron antes a la biblioteca de Napoleón, tituladas El Contrato Social de Rousseau y El arte de militar de Montecuculi, se entreguen a la Universidad de Caracas”.

4  La biblioteca de su padre,  el coronel Juan Vicente Bolívar y Ponte, fue una de las primeras que rodeó su infancia. Allí encontramos muchos libros sobre el arte militar, pero también de otras ramas del saber: Colección General de Ordenanzas Militares, Historia Universal, Espectáculo de la Naturaleza del abate Pluche, el pensamiento filosófico y científico de Europa por Feijoo, teatro, las comedias de Calderón, Historia Antigua, la conquista de México, Leyes de la Nueva Recopilación Indiana.

5  En una biblioteca de una de sus tíos, que no se precisa, hay una lista de libros sobre ciencias naturales, física, matemáticas, aritmética de Newton, Euclides, agricultura, el vino, la seda, el café, las viñas, los fertilizantes, la arquitectura, economía, la famosa obra de Adam Smith ,La Riqueza de las Naciones; el comercio, la marina, historia universal, geografía general, viajes, Cicerón , Virgilio, la Ilíada, lenguas modernas, gramática, varios diccionarios de español,  italiano, latín, árabe, inglés; las religiones, derecho, música, medicina, la guerra, etc.

Con Simón Rodríguez, Bolívar penetra en el mundo de las ideas filosóficas que más tarde servirán de apoya a sus propias concepciones políticas. Conoce el pensamiento de Helvecio, Holbach, Hume, Hobbes , Voltaire, Rousseau y Spinoza.

7  Después de 1810 Bolívar, que ya está de lleno en la carrera política, trata de mantenerse al tanto del acontecer mundial. Por eso lee los periódicos, folletos y libros sobre distintos temas.

De campamento en campamento le acompañarán los libros. Los Comentarios de César será uno de sus favoritos entre otros que conforman su biblioteca de campaña y que leerá en su hamaca.

En 1816 el jefe realista Francisco Tomás Morales se apodera de dos cajones de libros del Libertador. En 1820 Bolívar le escribe a Santander desde el Rosario: “Mándeme con Ramón mis papeles y mis libros, porque todo se necesita para estos negocios diplomáticos…”. Ese mismo año pide que el envíen el libro Los incas del Perú.

O´Leary describió detalladamente los gustos y costumbres de Bolívar en Cúcuta en   1820.   El dormitorio de Bolívar era también su escritorio. Se levantaba a las seis de la mañana y leía hasta las nueve.  Luego en la tarde, después de ejecutar su trabajo de estadista, leía hasta las cinco. A las nueve de la noche se acostaba y leía nuevamente hasta las once. Cuando dictaba una carta a sus ayudantes leía un libro. Sus autores preferidos eran Montesquieu y Rousseau.

9  El general Guillermo Millar dijo de Bolívar: “Su mente y su persona son de una actividad maravillosa; cuando no está en movimiento, está siempre leyendo…”

En 1824 el almirante norteamericano Hiram Paulding se entrevistó con Bolívar, quien recordó sus lecturas de la historia de Grecia y Roma. El cónsul británico Carlos Ricketts escribió en 1826: “He encontrado a Bolívar mucho más culto de lo que me había imaginado. Sus conocimientos literarios son muy extensos y se refiere con facilidad a los principales pasajes de los mejores autores. Sabe mucho de historia…”

Edgardo Malaspina Guerra 

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