PORTILLAZOS / América para los americanos o para los gringos

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América para los americanosHan transcurrido 199 años desde que Estados Unidos elaboró e impuso la doctrina Monroe cuyo espíritu se resume en la frase “América para los americanos” y la cual ha sido catalogada como la base de la política expansionista e intervencionista de este país agresor e imperialista.

Esta doctrina, que data del mandato del ex presidente James Monroe, de ahí su nombre, se vendió como una idea en contra de la colonización europea y el peligro que, según EEUU, representaba el entonces Imperio ruso, lo cierto es que se convirtió en el arma política gringa para extenderse por la región latinoamericana.

Al documento de Monroe, en 1904 y bajo el mandato de Theodore Roosevelt, se le añadió un corolario, el cual establecía que, si un país amenazaba los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses en naciones del continente americano, EEUU “se veía obligado” a intervenir en los asuntos del país en cuestión.

En América sí hubo actos de injerencia por parte de potencias europeas como Francia e Inglaterra, pero el lema de “América para los americanos” siempre ha sido ambiguo en la práctica, pues quien históricamente se ha visto mayormente beneficiado ha sido EEUU.

Cuando se dice “América para los americanos” hay que distinguir de la parte histórica a lo que terminó pasando en la realidad. Hay que diferenciar si es América para los estadounidenses o la noción de que los asuntos de todo el continente sean propios de sus habitantes.

Sin embargo, la política injerencista de Estados Unidos no comenzó con la doctrina Monroe; sin embargo, es justamente por estos actos de expansionismo que la doctrina es vista como un arma para la política de injerencia.

Desde que se estableció la doctrina, esta se ha instaurado a conveniencia de Estados Unidos y su aplicación ha sido selectiva. A veces se ha dicho que la doctrina Monroe es la defensa de América Latina de otros países, pero no: es la defensa de los intereses de Estados Unidos en la región.

Si bien ya no se habla de una doctrina Monroe como tal, lo cierto es que el neoimperialismo ha impuesto nuevas formas por las cuales EEUU sigue teniendo prácticas injerencistas.

Aunque dichas formas no sean una política en forma o incluso visibles, sí juegan un papel importante en cuanto a las relaciones socioeconómicas de la región. Un ejemplo de esto es la relación de Latinoamérica con China.

América es un escenario donde se libran las luchas comerciales entre potencias, como EEUU, Rusia y China.

El triunfo de Gobiernos de izquierda en América Latina ha implicado también un proceso de alejamiento de estos países con Estados Unidos, país que, asegura, no quiere perder su preponderancia en la región.

Estados Unidos va a tratar de evitar la presión que está ejerciendo China sobre los países latinoamericanos, entonces el imperio gringo no cesará en seguir aplicando sus intereses.

China cuenta con un fuerte anzuelo para llamar la atención de América Latina: la Nueva Ruta de la Seda, un desarrollo global de infraestructura impulsado por China desde 2013 que se ha convertido en una de las banderas del Gobierno de Xi Jinping.

Estados Unidos vende la imagen de que China es un “país agresivo”; sin embargo, el territorio asiático se ha visto también históricamente asediado por el imperio gringo. Esta percepción impulsada por EEUU contra China y Rusia, también influye en las relaciones socioeconómicas e ideológicas.

Pese a esto, China y Rusia han ganado espacios en América Latina, sobre todo en Sudamérica, mientras que Estados Unidos se ha rezagado de la región, lo cual es también un síntoma de la desconfianza que las naciones latinoamericanas sienten hacia EEUU por los agravios históricos.

Politólogo Alex Vásquez Portilla, especial para El Tubazo Digital

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